Nueva publicación de blog - BDSM y Humillación

Tema en 'Noticias Relacionadas' iniciado por Lara mybdsmstore.com, 26 Nov 2016.

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    Puede que te hayan enseñado que el sexo es sucio y vergonzoso, y que las personas que disfrutan del sexo y abrazan su lado más sexual son malas, pervertidas y repugnantes. Es por eso que palabras como “****” son usadas como insultos. Pero cuando estás teniendo sexo con alguien, entonces disfrutamos del sexo y lo consideramos como algo bueno. Coge una palabra que a menudo tenga una carga negativa, aplícala en un contexto sexual con alguien de confianza y espera a descubrir su poder liberador… Es una forma de gritarle al mundo ¡Aquí estoy, soy una persona sexual, y eso es bueno!”

    Los juegos de humillación, conocidos en inglés como “humillation play” son uno de los lados más emocionantes dentro del BDSM, pero a menudo dan lugar a confusión. En general, se trata de cualquier actividad en la que una persona dice o hace algo que provoca un sentimiento de vergüenza o humillación. Esto puede ser tan simple como usar términos como “****” o “*****” para referirte a tu pareja, o bien puede ser más complicado como crear una situación que le avergüence, como exponer su cuerpo desnudo ante otras personas o pasearle con un collar y una correa.

    Puesto que cada persona tiene un rango de disparadores emocionales diferentes, será el deber de la parte dominante descubrir cuál es el de su pareja y hasta dónde debe llevarlo. Por ejemplo, hay personas que se sienten muy avergonzadas de estar desnudos en público y hay otras que no. Lo que es humillante para unos puede no causar ninguna reacción en otros. Ten presente que los juegos de humillación consisten en los sentimientos que éstos producen, no en la actividad en sí misma.



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    En todas las culturas y existen muestras del poder de la humillación en los juegos sexuales. Por supuesto el hentai japonés no es una excepción.

    Desarrollando la intimidad

    En el BDSM, practicar juegos de humillación puede ser un vehículo para desarrollar una profunda intimidad emocional, debido a la vulnerabilidad emocional que provoca.

    Ciertamente, cuando consensuamos un juego de humillación con nuestra pareja, la parte que lo recibe se queda expuesta de un modo emocional. Ya no sólo exponemos nuestro cuerpo al permitir que nos azoten, si no nuestra mente.

    De esta forma, nos despojamos de cualquier mecanismo de defensa emocional, quedando totalmente indefensa y expuesta en ese contexto. Para algunas personas, experimentar esto consigue una sensación de libertad absoluta y confianza en su pareja.

    La intimidad emocional que provoca resulta muy agradable y excitante para las personas que lo practican, aunque a menudo resulta complicado realizar este tipo de juegos con una persona ocasional o con la que no sintamos demasiada afinidad. Por ello es mejor practicarlo con un compañero de juegos en el que confíes y sobretodo, respetes.



    Ideas para juegos de humillación BDSM
    No todo el mundo interesado en el BDSM tiene porqué atraerle las prácticas que conlleven humillación. Si piensas que podrías disfrutar experimentando, asegúrate de hacerlo respetando los límites de tu compañero de juegos.

    Aquí tendrás encontrarás una serie de ideas algo más complejas que podrían (o no) hacer de tu vida sexual más interesante y variada, disfruta probando cosas nuevas y si después de todo decides que esto no es para ti, ¡Que así sea!

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    La lencería erótica es una manera de intentar seducir a nuestras parejas y someternos como un objeto a su volutad

    • Crea una muñeca sexual humana (¡o muñeco!): Una forma de introducirse en la dominación con humillación. La premisa es simple: tu pareja es un juguete sexual viviente, que permite ponerse en la postura que el dominante desee con completa pasividad. El sumiso simplemente permanece en cualquier posición en la que el dominante lo coloca y no toma un papel activo de ninguna manera.
    • Ata y expón a tu pareja. Partiendo de la anterior idea consiste en atar al sumiso en una posición sexualmente disponible y explorar su cuerpo de manera humillante y/o dolorosa (por ejemplo, probando los orificios de la sumisa con consoladores, plugs anales o incluso CB si es un chico). Durante el proceso el sumiso tendrá prohibido hacer cualquier sonido o responder de cualquier manera que sea (¡Salvo la palabra de seguridad!). Por supuesto, el no permanecer completamente pasivo ganará un castigo.
    • Crea condicionantes: El cerebro humano aprende y crea asociaciones de ideas. Puedes aprovecharse de ello para conseguir una gran diversión sexual. Por ejemplo, puedes entrenar a tu pareja a desear algo que normalmente no querría. Escoge algo que esté dentro de los límites de tu pareja, pero que normalmente no querría, algo humillante que podrías utilizar como un buen castigo. Tómate tu tiempo para describirle con exactitud qué vas a hacerle y cómo va a sentirse mientras sientes cómo [​IMG]se retuerce. Luego explícale que no vas a hacerlo hasta que te lo pida, y de manera convincente. Pero no se lo des en seguida, mejor dile que implore por ello. Sólo le hecho de pedirlo hará que lo desee locamente, ¡Incluso si desde un principio no lo quisiera en absoluto!
    • Se un vigilante de seguridad: Para esta idea necesitarás recrear un escenario sencillo: el dominante es un guardia de seguridad, y el sumiso ha cometido alguna infracción. El guardia de seguridad enfrenta al delincuente y lo lleva a la sala de seguridad, donde el delincuente está sujeto a una humillante inspección. En este punto, deseando evitar una noche en la cárcel, el delincuente hace lo que el guardia de seguridad instruye.
    • Convierte a tu pareja en un pony: El pony play en una variante de pet play (rol de mascotas) en el BDSM. Básicamente, el sumiso es degradado al trato de un animal, y puede recrearse una escena más o menos elaborar entorno a la compra del pony, como la comprobación de dientes y genitales, la enseñanza y aprendizaje de nuevos trucos como galopar con la ayuda de una vara…también podrás atarlo a su sitio de un pie o incluso un pezón. Estos juegos podrás complementarlos con una mordaza que haga las veces de bocado, una cuerda para las riendas y un puesto de enganche.

    Para terminar, recuerda que la humillación tanto verbal como física puede llegar a ser muy divertida, aunque debes ser consciente hasta dónde sois capaces de llegar. Es importante mantener un ambiente seguro y consensuado. Es mejor tener una pequeña charla que establezca algunos límites, así como los términos que pueden utilizarse y los que no. Puede ser que la humillación no sea lo tuyo si no posees la autoestima o fuerza mental suficiente. Eso no quiere decir que no debas seguir experimentando, simplemente que no es lo tuyo o que llegará mas adelante.

    Para muchas personas, la humillación provoca un tipo de reacción muy visceral por ambas partes que, en el entorno adecuado, se derivará a una respuesta sexual inmediata y muy placentera. Por supuesto, las personas involucradas son conscientes de que se trata de un juego consensuado en el que la respuesta emocional de vergüenza es real, pero no les afecta a su autoestima real ¿Te atreves a probarlo?.
     

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